Sobran las palabras (Enough Said) (2013)

Sobran las palabras, bastan los gestos, las miradas, unas carcajadas, o simplemente, la estela silenciosa que queda tras un beso, una noche, un almuerzo o un paseo.
Basta con observar cuidadosamente, hablar suspicazmente, o dejar correr el alma entre el aire que azota tan suavemente nuestras caras, que no palparemos el oxigeno que nos da vida para ello.
Sólo hace falta querer vivir, amar y sentir. No necesariamente, la vida te da estas opciones, por lo que has de intentar buscar, indagar y experimentar, para hallar aquello que te llene dentro y fuera de tu terreno.
Nicole Holofcener, directora y escritora neoyorkina (Amigos con dinero, Love & Amazing), escribe y cuenta una historia de amor y drama sin llegar al romanticismo empalagoso o al melodrama depresivo. Sutil, sencilla, directa, elegante… justo en su punto. Todo en Sobran las palabras está ubicado de forma que nada ni nadie pueda resistirse a disfrutar de una afable, pero magistral historia.
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El antepenúltimo trabajo como actor de James Gandolfini –y ya póstumo-, Enough Said, cuenta como Eva (Julie Louise-Dreyfus) es una mujer separada y sola que pasa sus días disfrutando de su trabajo como masajista, pero temiendo la inminente salida de su hija de casa, ya que se marcha a estudiar a la Universidad. Un día, durante una fiesta conoce a Albert (James Gandolfini), un hombre dulce, divertido y con muchos gustos similares a Eva, con quien también comparte la soledad –y la marcha de su hija a la Universidad-. Pero, poco a poco, Eva se va haciendo muy amiga de Marianne –conocida en la misma fiesta- (Catherine Keener), poeta y mujer separada cuya máxima ambición es mantenerse alejada de los hombres, debido a su mala experiencia con su ex-marido. Un día, durante un encuentro entre ambas, Eva descubre que Albert es el ex-marido de Marianne. Este suceso le influye a Eva en su relación ya que Marianne no hace más que contar sus más íntimos defectos que vivió durante su matrimonio. Eva, entonces, tendrá que tomar la firme decisión de seguir los consejos de su amiga o dejarse llevar por los entresijos del amor.
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En Sobran las palabras, título que va como anillo al dedo, podemos disfrutar de actuaciones maravillosas, delicadas, amables, graciosas y majestuosas. La sola presencia de Gandolfini, que no le hace falta abrir el pico, pero que cuando lo hace, la propia historia se colapsa de épica, es un regalo para todo espectador hecho actuación. La increíble Julie Louise-Dreyfus, y su sonrisa, capaz de contagiar al ser más triste y depresivo, devolviéndole todas las ganas de vivir perdidas, es otra deliciosa actuación. (Julie), en un papel sencillamente bueno –repito-,se come la historia ofreciéndonos un descomunal derroche de vida y alegría. No de conocimientos, porque, la secundaria Marianne (Keener), sin saberlo, la arrastrará hasta sus más íntimas notas poéticas, haciéndola confundir, llevando esta historia a situaciones tan reales, como amargas. Hablar de Catherine keener, aunque sea en plan secundario, es hablar de calidad. Sin desperdicio.
Momentos de todo. Risas para todos. Serenidad, golpes, amor, humor, bienestar, adioses, reconciliaciones… ¡Sobran las palabras! ¡Vean la película!

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